Argentina tuvo la mejoría de la muerte. Alargó la agonía. No pudo aprovechar ni siquiera un golpe de la fortuna para ponerse 2-1 en el segundo tiempo. Es difícil dar la vuelta a un partido en un Mundial. No esta vez para una Francia que terminó pasando por arriba a la Albiceleste. Desde el penalti de Griezmann hasta la calidad de Mbappé, hubo al final una diferencia de velocidad alarmante. El llanto de Messi marca un final triste, demasiado pronto para el mejor futbolista del mundo.
El plan de Sampaoli fracasó rotundamente. En pocos minutos se notó que Messi salía muy lejos del área y le hacían la tarde muy fácil a Varane y Umtiti. Y el técnico no lo vio para modificarlo hasta que perdía 3-2. Argentina llegó muy poquito. Un gol fue por un zapatazo genial de Di María desde afuera del área. El otro fue por suerte: a un tiro de Messi sin peligro, Mercado le puso el pie para pararla y terminó en gol. A Sampaoli le quedó grande el Mundial con Argentina. No encontró el equipo, la conducción ni la credibilidad.Messi no puedo enderezar el barco. Y se hundió. No pudo ser determinante como contra Nigeria. El equipo además no tuvo esa actitud. Después del cuarto gol, su mirada clavada en el piso entendía que no había lugar para otro milagro. Francia tiene jugadores que ganan partidos, que vuelan. Armani, quien no dio seguridad en toda la tarde, lo sufrió violentamente.

Leo sirvió al Kun Agüero para poner el 4-3 pero casi ni dio emoción al partido ni ilusión. Ya era el minuto 93. En el segundo tiempo fue mucha Francia para poca Argentina. Haya sido de Sampaoli o de los jugadores, la Albiceleste nunca fue un equipo. Cambió mil veces y no consolidó nada, sólo el ruido entre las partes.Así otra vez la imagen del final fue con Messi y Mascherano llorando. Una generación que mereció mucho más de lo que tuvo.
Aunque nadie imaginó que el subcampeón del mundo, el equipo de Messi, padecería la primera ronda. Y se iría en octavos de final...
Uno de los peores finales para una generación que seguramente ya no tendrá revancha. Pasará tiempo para que tengan el aplauso por un tiempo pasado. El presente es amargo, triste, una caricatura de lo que pudo ser.
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