Un recital anotador, unido a su aportación de energía, dio el impulso definitivo al Real Madrid para imponerse al Baskonia por 85-96 y alzarse con el título.Es el título de Liga número 34 del Madrid en su historia y el tercero en los últimos cuatro años, recupera así la hegemonía perdida del año pasado donde la conquistó el Valencia.
El título también culmina una temporada complicada donde hubo grandes baches pero aún así, el Madrid cierra con doblete, un éxito que no fue absoluto sólo por la derrota en la final de Copa ante el Barça. Esta vez el Baskonia trató de llevar al límite a los blancos pero se quedó sin fuerzas tras un primer cuarto, ordenado y más que digno, en el que llegó a dominar por siete (21-14) y cerrar el cuarto con 21-18.
La entrada de Rudy desde el banquillo en el segundo período provocó una tormenta y un cambio de panorama de principio a fin. Anotó sus primeros cuatro triples y a partir de ahí dominó a sus defensores. Los números finales del mallorquín fueron : 27 puntos con 6 de 9 triples, 3 rebotes, 5 asistencias y un 33 de valoración.
El Madrid cogió el timón en ese segundo cuarto aunque sus ventajas no fueron significativas en el descanso (38-42). El tercer tiempo estuvo marcado por la tensión y la dureza, un terreno en el que Baskonia tuvo problemas de control emocional y de concentración. De todos modos, no acabó de encontrarse cómodo con ninguna jugada combinatoria. Vildoza estuvo lejos del que vimos en algunos partidos anteriores y Huertas y Granger ofrecieron la irregularidad habitual. Tan sólo Beaubois y Janning ofrecían garantías anotadoras ante una defensa exigente.A pesar de ello, los vitorianos, siempre fueron a remolque en la segunda mitad, llegaron a ponerse a tres puntos a falta de más de dos minutos (76-79). Fue entonces cuando apareció la magia de Doncic para anotar un triple tan espectacular como letal, al filo de la posesión. Pudo ser la jugada de la final y la que le abrió al esloveno la puerta de la ceremonia de draft, donde se jugaba estar. Rúbrica perfecta para su trayectoria europea, que ya es historia. Los madridistas sentenciaron la serie definitiva con un nuevo triunfo en Vitoria que cerró la final (3-1).
De nada le valió al Baskonia el empuje de un 'Buesa Arena' de nuevo repleto. El objetivo de forzar el quinto y definitivo duelo no fue posible por que a los baskonistas les faltaron tranquilidad, concentración y fuerzas para tumbar a los de Laso. Todo ello en el contexto de un pulso durísimo en el que los árbitros tuvieron mucho que pitar...y no siempre acertaron. Al final otro título para el palmarés de Pablo Laso ante un Baskonia que fue un dignísmo rival pero que acabó muriendo en la orilla.
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