El equipo de Osorio, letal en el primer tiempo y sufrido en el segundo, montó una fiesta por todo lo alto para celebrar su histórico triunfo ante Alemania (0-1), a la que nunca había ganado. Los germanos, que siguen en crisis, pagaron su fragilidad en el primer periodo, sorprendidos por la velocidad mexicana. Cuando recuperaron la pelota en el segundo tiempo, cuando buscaron la portería con su genética insistencia, no tuvieron puntería ni demasiadas ideas y se la pegaron. La selección mexicana le sacó los colores al campeón del mundo en el primer tiempo. Un planteamiento perfecto, un fútbol trepidante con transiciones magníficas, un ritmo de extraordinaria exigencia física. Todo eso puso México en su estreno para desdibujar a Alemania, que había llegado a Rusia desconcertada por los últimos resultados, movida en la foto precisamente por la polémica de una de sus estrellas Ozil.Alemania se revolvió tras el golpe. Le puso orgullo más que fútbol, su empuje de toda la vida para llegar en una oleada que casi obtiene la igualada. Kroos pudo empatar en una falta que mandó al larguero.
Fue una especie de monólogo del campeón, insistente por una y otra banda, más punzante desde que Low metió a Reus por Khedira.
Alemania insistió y México iba resistiendo mientras su rival asumía cada vez más riesgos sin que el combinado de Osorio lo aprovechara en varias salidas muy peligrosas de Layún. Pero el campeón no tuvo acierto.
En el próximo partido ante Suecia el sábado, se la juegan los germanos, si quieren seguir vivos en el Mundial.


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