Bastó un rebote. Es una acción afortunada estuvo el alivio de una España que se mostraba incapaz de sacudir al planteamiento defensivo de la Irán de Carlos Queiroz. Tras muchos minutos de un dominio estéril y algunos menos de dudas, un rebote en la tibia de Diego Costa superó al meta iraní y permitió a la Roja allanar un triunfo que le acerca a los octavos y le coloca en una situación exactamente idéntica a la de Portugal. Ambas depende de sí mismas para liderar el grupo B: si las dos ganan, quedará primera la selección que más goles marque. Por detrás espera Irán, a la que una sorpresa ante el combinado de Cristiano le metería en los octavos.
Ante España pudo darla. De inicio ni la buscó y al primer minuto ya podían intuirse las intenciones de ambas: la Roja, a por el muro de Irán, mientras Irán, encantada con el empate. Iniesta, Silvia y compañía aglutinaron rápido el balón. Hierro apostó por Lucas en vez de Koke, pero no funcionó. El atasco de hombres arriba y la escasez de espacios bloqueó al gallego, prácticamente desaparecido. Salvo Isco, el español más activo, pocos despuntaron. Situado siempre en torno al área, un remate de Silva fue el único aviso en la primera mitad.La reanudación trajo consigo una versión más voraz de la Roja. Con una marcha más, empezó a inquietar la puerta iraní. No acertó hasta la jugada más insospechada. Balón hacia Costa, movimiento del delantero y el intento de despeje del defensa iraní rebota en la tibia del jugador atlético y el balón supera a Beiranvand. El gol liberó y durmió a una España que se vio obligada a marcar otro gol durante los segundos que tardó en linier el anular el tanto de Irán.
No fue el único susto para los de Hierro, sin aire cuando Azmoun remató a un palmo de De Gea. Se le fue arriba. Se libró una Roja que ya enfila los octavos.
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