Argentina llora, con un Messi ausente, un portero que se regaló irrespetuosamente, un entrenador que lo que puede hacer mal lo hace peor, con once almas perdidas y un rival inteligente como Croacia, la selección camina por el abismo con los ojos cerrados y la cabeza dinamitada. Lo peor que le puede pasar a un equipo deprimido como éste. Que Dios y los resultados de los otros lo salven, porque Messi no puede. De los peores partidos en un Mundial que se recuerden...El plan de Sampaoli, como casi todos últimamente, fue un sufrimiento. El técnico cambió los motores del primer día por las alas del segundo. Argentina solucionó cosas que debía, pero encontró nuevos problemas. Algunos muy graves. El principal fue que Messi no conectó. Argentina recibió un tortazo con Islandia. Ahora se volvió a pegar sola. Con un rival más serio, el error de Caballero lo llevó a la tumba. Un acto con cero respeto por el equipo y la instancia del Mundial. Para sacarlo a la jugada siguiente. Aunque él falló y fallaron todos. Messi fue una sombra. De sus peores partidos con la 10 de Argentina.
Argentina salió del vestuario, tras el descanso, con un aire diferente. Agüero llegó al área y lo probó con un disparo cruzado y Messi parecía entrar algo más en juego. Pero la albiceleste recibió el mazazo de uno de los suyos. Willy Caballero pecó de listo buscando jugar un balón de vaselina ante Rebic. Lo hizo tan mal que el balón quedó perfecto para que el croata voleara a gol. Imperdonable.
Sampaoli movió el banquillo y entró Higuaín por Agüero, a partir de ahí pareció haber metido una marcha más. El punta de la Juventus salió motivado y suya fue la jugada que acabó con el rechace de Rakitic al remate de Messi, cuando ya se cantaba el gol. La montaña aparecía alta y el reloj corría veloz y cruel ante la mirada de la selección sudamericana.
Unos minutos más tarde, Modric agarró el balón lejos del área.Tan lejos que parecía imposible, pero el croata soltó la pierna con un latigazo que convirtió el balón en un misil que perforó la portería de Caballero. La montaña aparecía vertical y en la mochila de Argentina solo había piedras. Muchas piedras. Todas las piedras del mundo en una camiseta albiceleste que es plomo. Así no se puede jugar.

Rakitic estuvo a punto de depositar el ramo de flores sobre la tumba albiceleste con un disparo de falta que se estrelló en la madera. Solo lo había encargado para hacerlo más tarde. Con la defensa de Caballero ya en otro mundo, el centrocampista tuvo la pausa y el talento para marcar el tercero. Y dejar a Messi bastante tocado y hundido, ante el mal juego de su selección en estos dos primeros partidos.
Solo Messi y Argentian deben ya ganar a Nigeria o su Mundial puede ser un fracaso en mayúscula.
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